Radio Club Concepción. reunión histórica para su fundación

Esta foto muestra a los asistentes a la reunión donde se formó el Radio Club de Concepción, el 12 de Octubre de 1967 en los salones de la 4ta. Compañía de Bomberos de Concepción. Identificamos de izquierda a derecha a algunos presentes en la reunión constitutiva con las señales características que en ese entonces tenían.

Primera fila: NN1, Andrés Carvajal CE5FR, Carlos Schmidt Harvey el “tío Carlitos” CE5EA (†), Alejandro Belmar CE5BD (†), Néstor Ochoa CE5AF (†), Santiago Vera L. CE5EI (†) quién fue su primer presidente y motor de la fundación del Radio Club, Guillermo Hengst CE5AV (†), NN2, Juan Elgueta CE5BE?, Ernesto Liebrecht CE5AW (†), NN3 y Eric Bunster CE5HF.

Segunda fila: Luis Parada CE5BL, Raúl Claramunt CE5CU, NN5, Osvaldo San Martín (de Lirquén) CE5FQ (†), NN7, Sergio Cuevas, Emilio Troncoso CE5BB (†), NN8, Salvador Ravanal CE5IG, NN9, NN10, NN11 y Roberto Cabrera.

Tercera fila: Jorge Quijada CE5BC, Patricio Pavéz CE3AFM, Mario Plaza CE5AP (†), Segundo Jiménez CE5DO, Eugenio Arriagada socio de la CE5DA, Ricardo Wernekin CE5JC, NN17, Roberto Ibieta CE5CN, NN18. No ubicados con certeza en la foto estarían Juan Elgueta (CE5BE) y posiblemente entre los NN del lado izquierdo de la foto estaría Bernardo Fuentealba (CE5BK).

Estuvieron presentes pero no salieron en la foto: José Vivaldi, CE5BF (†) y CE5CIE Luis Arce.


 

Nuestro Radio Club partió en sus primeros años ocupando para sus reuniones los salones de la 4a. Compañía de Bomberos de Concepción, los que también usaban dependencias facilitadas por la Universidad de Concepción. Pronto comenzamos un peregrinar por la ciudad ya que por supuesto no teníamos como financiar una sede propia, anhelo tan deseado y esperado por muchos. Primero fue el Palacio Castellón, Barros Arana esquina Castellón, un edificio antiguo con una fachada maravillosa, que gracias a la visión de preservar estas joyas de la arquitectura, hoy se construye un moderno edificio donde se mantiene la antigua fachada.

Esa época fue la denominada época de oro del Radio Club, con un registro de más de 250 socios.

Después vino la sede en el maravilloso Parque Ecuador en una casa de la Municipalidad entregada en comodato a CE5JA y que hoy es un Museo y ubicada frente al cuartel de la 7a Cía. de Bomberos, la Bomba Alemana. Era una casa muy agradable, un entorno natural envidiable, en medio del Parque Ecuador, ese hermoso y largo parque de la Ciudad. Ahí colocamos nuestro primer mástil auto soportado con la antena cuadro cubica al tope. Aún se conserva allí el mástil. En esa casa pasamos el terremoto del 85 donde todo funciono a las mil maravillas, incluso el moto generador.

 Pero nuestro peregrinaje no terminaba, tuvimos que migrar a otra casa; ahí en la casa del Parque Ecuador la Municipalidad determino instalar la Galería de la Historia de Concepción. Nosotros los radioaficionados soportando el síndrome de los allegados, bajamos la vista, tomamos nuestros equipos y nos fuimos silenciosos a la calle Ejercito con Tucapel, una antigua casa que nos acogió y que había sido parte del Consultorio Municipal de Tucapel, el cual había sido trasladado a nuevas dependencias.

Ahí instalamos nuestros enseres, nuestras antenas y demases, pero ya estaba incubándose el germen del sentimiento de la insatisfacción, el cual después de haber pasado por esa casa maravillosa del Parque Ecuador, fuimos infectados con esa extraña enfermedad; y los humanos que sufren de ella tienen que recurrir al único antídoto, ese antibiótico que tiene esa rara composición de esperanza mezclada con perseverancia, la cual en una concentración adecuada e inyectada directamente en el corazón produce una reacción inimaginable.

El entorno de la calle Tucapel ayudo mucho a la recuperación, no era el más propicio, la calle Ejercito fue antiguamente una de las arterias periféricas de la ciudad en el famoso barrio norte, lúgubre, frio, húmedo y semi oscuro. Perfecto para no olvidarnos que estábamos en tratamiento con ese antídoto. Ahí comenzamos las gestiones para volver al centro de la ciudad ya que naturalmente los socios se alejaban del Club por la dificultad del acceso a esta nueva dependencia. Hasta que finalmente la luz aparece en el horizonte y la DIGIDER acude en nuestro auxilio, facilitando un espacio, en Calle O´Higgins 743, 3er piso, a media cuadra de la Plaza de Armas de Concepción.

Impecable lugar, lo adecuamos, instalamos nuestras antenas, y los socios comenzaron a asistir nuevamente en gran número. La recuperación de esa infección y su tratamiento estaba comenzando a tener éxito. De allí vimos pasar a Su Santidad el Papa Juan Pablo II en su visita a nuestra ciudad y que fue motivo de una emisión especial en todas las bandas con una bonita tarjeta QSL de recuerdo que se distribuyó entre todos los radioaficionados del mundo que nos contactaron en esa oportunidad.

En una de las tantas reuniones de directorio se tomó el acuerdo de abrir una cuenta de ahorros con el único objeto de reunir fondos para adquirir nuestra sede propia. Así se hizo y esa cuenta fue considerada intocable.

Fue precisamente en una Feria Exposición del Bio Bío (FERBIO) en que nos tocó compartir como vecinos de stand con la Asociación de Padres de Niños Especiales APAE, y muy pronto en la conversación afloraron los problemas comunes, la ausencia de una sede propia donde desarrollar nuestras inquietudes de manera definitiva sin tener que pensar que mañana hay que levantar campamento y emigrar nuevamente. Ambas instituciones habíamos sufrido peregrinajes similares.

Nos pusimos a trabajar, juntamos financiamiento, Rifas, Bingos, Donaciones, etc., hasta que un 24 de Mayo de 1994 estábamos inaugurando nuestra sede en un edificio ubicado en calle Carreras esquina Colo Colo, en el tercer piso, y como vecinos, la agrupación APAE ocupando el segundo piso y un socio capitalista en el local comercial del primer piso. Juntamos nuestros esfuerzos, una alianza estratégica que rindió su objetivo y que hoy parece solo fue ayer, 17 años que ocupamos esta sede, nuestra sede, nuestro Hogar Dulce Hogar, que como dice el payador con su guitarra melodiosa “la casa será chica…pero el vaso es grande” sobre todo para recibir a nuestros amigos. El tratamiento al germen había tenido pleno éxito y estábamos sanitos otra vez.

Hemos cumplido casi 45 años al servicio de la radio afición penquista. Muchos radioaficionados han pasado por nuestro Club, todos han entregado una cuota de sacrificio y aporte al engrandecimiento de nuestra institución, muchos se han destacado por empujar esta pesada carreta, está siempre difícil y quejumbrosa carreta. Recordamos con alegría y orgullo haber tenido la dicha de compartir una parte de nuestras vidas con destacadas personas, un Santiago Vera, un Alejandro Belmar, un Emilio Troncoso, un Enrique Oelkers, un Guillermo Hengst y tantos, tantos otros han pasado y que en algún rincón del universo, siguen transmitiendo seguramente el eterno CQ CQ CQ con la esperanza de obtener una respuesta, para entablar una nueva amistad, una nueva relación que es la esencia misma del ser humano, siempre sociable y amigo de la comunidad.

 

La fotografía así como el texto es parte del libro “Historias de Radio”, autoría de Roberto Ibieta Bunster CE5CN, rev. 31 de Diciembre de 2013. Los Ángeles, Chile.

 

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