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Nuestra Historia

Una noche del 12 de octubre de 1967, un grupo de alrededor de 40 ciudadanos penquistas, amantes de las comunicaciones, acudieron a la cita que apareció días antes en el diario El Sur invitando a los caballeros del aire, al cuartel de la cuarta compañía de bomberos de Concepción, con la finalidad de dar vida a un Club que reuniera a todos aquellos que por largos años habían estado practicando el hobby de la radio experimentación.

Es así como un número significativo de radio aficionados acudieron esa noche a la calle O´Higgins con Orompello, donde en los salones de la cuarta compañía de bomberos, lugar hoy desaparecido para dar paso al supuesto progreso de la ciudad. Hasta ese momento existía una agrupación llamada “Club de Experimentadores de Concepción” donde participaban connotados radioaficionados de esa época, entre los mas recordados Alejandro Belmar (CE4BD), Guillermo Hengts (CE5AV), José Vivaldi (CE5BF), Juan Elgueta (CE5BE), Bernardo Fuentealba (CE5BK) y nuestro muy estimado socio el connotado Ricardo Wernecking (CE5CJ), Emilio Troncoso (CE5BB), Enrique Oelcker (CE5DF) .

La radio afición penquista se inició en la ciudad por la década del 20 donde destacaba don Pedro López Heredia (CE5AG), quién a través de su equipo AM se comunicaba con algún otro radioaficionado de Chiguayante probablemente don Juan Swanton Kindsley (CE5AL). En esa época era bastante común escuchar la radio, gran adelanto tecnológico de la época y casi todos los radio aficionados empezaban haciendo escucha radial de las emisoras extranjeras que comenzaban a abundar en el éter. Los primeros equipos fueron todos de fabricación casera usando la ya conocida válvula tipo 201-A y los nostálgicos micrófonos de carbón. Las antenas no tenían ninguna complicación, un simple trozo de alambre largo. Total no importaba mucho ya que no era común ni la radio ni la televisión, por lo que no había a nadie a quien interferir.

Nos cuenta don Alejandro Belmar en una entrevista aparecida en nuestro boletín de julio de 1989, que en el año 1936 se comenzó a dar las primeras características de radio, el obtuvo la CE5AI, cuando estaba trabajando en la ciudad de Los Angeles. Después se traslado a Concepción donde obtuvo la CE5BD. Los radioaficionados trabajaron mucho cuando a la zona la azoló el gran terremoto del año 1939 cuando un grupo encabezado por don Alejandro se instaló en la plaza de Armas operando durante 10 días seguidos hasta que oficialmente se normalizarón las comunicaciones.

En el año 1941 se realiza una reforma de la división en zonas del país por lo que Concepción que originalmente estaba en la zona 4 pasa definitivamente a la zona 5 por lo que nos cuenta don Alejandro que desde esa época obtiene la famosa CE5BD, pasando posteriormente a XQ5BD en Mayo de 1981.

Cosas más cosas menos, así fue la vida de la mayoría de los radioaficionados, experimentando, cachureando repuestos, construyendo, quemando y echando a perder, pero finalmente el proyecto exitoso que sale a relucir por el éter haciendo un maravilloso CQ CQ CQ.

Nuestro Radio Club recibió la impronta de los fundadores, esa sangre fue la que comenzó a fluir por las venas del naciente Radio Club de Concepción, experimentando, construyendo, enseñando, impulsando, concursando, compartiendo y solidarizando. Recordamos el proyecto del QRP, el proyecto amplificador lineal para el QRP, el proyecto del Transversor para los equipos de 11 m, equipos repetidores, el sistema Packett, el sistema echolink, Manuales de Radio Afición para el estudio de los nuevos radioaficionados, publicación del Boletín mensual en 1986 precursor de la revista Radio afición, impulsores de la radio afición federada regional, Pioneros de la emisión diaria regional de un boletín en VHF con temas atingentes a la radio afición en general y que hoy compartimos diariamente en la frecuencia de nuestra repetidora 147.970 -600 y que cubre una extensa área de la región del Bío Bío.

En suma, el recuento rápido y sucinto de muchos logros del Radio Club nos deja con un gran sentimiento de satisfacción, del deber cumplido al servicio de la radio afición penquista y nacional, donde hemos sabido inculcar el legado que nos dejaron los precursores.

Nuestro Radio Club partió en sus primeros años ocupando para sus reuniones los salones de la cuarta compañía de bomberos de Concepción, los que también usaban dependencias facilitadas por la Universidad de Concepción. Pronto comenzamos un peregrinar por la ciudad ya que por supuesto no teníamos cómo financiar una sede propia, anhelo tan deseado y esperado por muchos. Primero fue el Palacio Castellón, Barros Arana esquina Castellón, un edificio antiguo con una fachada maravillosa, que gracias a la visión de preservar estas joyas de la arquitectura, hoy se construye un moderno edificio donde se conserva la antigua fachada.

Esa época fue la denominada época de oro del Radio Club, con un registro de más de 250 socios. Después vino el maravilloso Parque Ecuador, a una casa que fue la antigua residencia de don Manuel Fernandez, destacado médico penquista quién legó muchos de sus bienes a la ciudad de Concepción, y ubicada frente al cuartel de la 7ª Cía, Bomba Alemana. Era una casa muy agradable, un entorno natural envidiable, en medio del Parque Ecuador, ese hermoso y largo parque de la Ciudad. Ahí colocamos nuestro primer mástil auto soportado con la antena cuadro cúbica al tope. Aun se conserva el mástil. En esa casa pasamos el terremoto del 85 donde todo funcionó a las mil maravillas, incluso el generador.

Pero nuestro peregrinaje no terminaba, tuvimos que migrar a otra casa; ahí en la casa del Parque Ecuador la Municipalidad determinó instalar la Galería de la Historia de Concepción. Nosotros los radioaficionados soportando el síndrome de los allegados, bajamos la vista, tomamos nuestros equipos y nos fuimos silenciosos a la calle Ejército con Tucapel, una antigua casa que nos acogió y que había sido parte del Consultorio Municipal de Tucapel, el cual había sido trasladado a nuevas dependencias.

Ahí instalamos nuestros enseres, nuestras antenas y demases, pero ya estaba incubándose el germen del sentimiento de la insatisfacción, el cual después de haber pasado por esa casa maravillosa del Parque Ecuador, fuimos infectados con esa extraña enfermedad; y los humanos que sufren de ella tienen que recurrir al único antídoto, ese antibiótico que tiene esa rara composición de esperanza mezclada con perseverancia, la cual en una concentración adecuada e inyectada directamente en el corazón produce una reacción inimaginable.

El entorno de la calle Tucapel ayudó mucho a la recuperación, no era el más propicio, la calle Ejercito fue antiguamente una de la arterias periféricas de la ciudad en el famoso barrio norte, lúgubre, frío, húmedo y semi oscuro. Perfecto para no olvidarnos que estábamos en tratamiento con ese antídoto.

Ahí comenzamos las gestiones para volver al centro de la ciudad ya que naturalmente los socios se alejaban del Club. Hasta que finalmente la luz aparece en el horizonte y la DIGEDER acude en nuestro auxilio, facilitando un espacio, en Calle O´Higgins 743, 3er piso, a media cuadra de la Plaza de Armas de Concepción.

Impecable lugar, lo adecuamos, instalamos nuestras antenas, y los socios comenzaron a asistir nuevamente en gran número. La recuperación de esa infección y su tratamiento estaba comenzando a tener éxito. En una de las tantas reuniones de directorio se tomó el acuerdo de abrir una cuenta de ahorros con el único objeto de reunir fondos para adquirir nuestra sede propia. Así se hizo y esa cuenta fue considerada intocable.

Fue precisamente en una Feria Exposición del Bío Bío (FERBIO) en que nos tocó compartir como vecinos de stand con la Asociación de Padres de Niños Especiales APAE, y muy pronto en la conversación afloraron los problemas comunes, la ausencia de una sede propia donde desarrollar nuestras inquietudes de manera definitiva sin tener que pensar que mañana hay que levantar campamento y emigrar nuevamente. Ambas instituciones habíamos sufrido peregrinajes similares.

Nos pusimos a trabajar, juntamos financiamiento, Rifas, Bingos, Donaciones, etc, hasta que un 24 de Mayo de 1994 estábamos inaugurando nuestra sede en un edificio ubicado en calle Carreras esquina Colo Colo, en el tercer piso, y como vecinos, la agrupación APAE ocupando el segundo piso y un socio capitalista en el local comercial del primer piso. Juntamos nuestros esfuerzos, una alianza estratégica que rindió su objetivo y que hoy parece solo fue ayer, 17 años que ocupamos esta sede, nuestra sede, nuestro Hogar Dulce Hogar, que como dice el pallador con su guitarra melodiosa “la casa será chica…. pero el vaso es grande” sobre todo para recibir a nuestros amigos. El tratamiento al gérmen había tenido pleno éxito y estábamos sanitos otra vez.

Hemos cumplido casi 45 años al servicio de la radio afición penquista. Muchos radioaficionados han pasado por nuestro Club, todos han entregado una cuota de sacrificio y aporte al engrandecimiento de nuestra institución, muchos se han destacado por empujar esta pesada carreta, esta siempre difícil y quejumbrosa carreta. Recordamos con alegría y orgullo haber tenido la dicha de compartir una parte de nuestras vidas con destacadas personas, un Santiago Vera, un Alejandro Belmar, un Enrique Oelkers, un Emilio Troncoso, un José Vivaldi, un Juan Swanston, y tantos otros que en algún rincón del universo, siguen transmitiendo el eterno CQ CQ CQ con la esperanza de obtener una respuesta, desde algún otro rincón del universo para entablar una nueva amistad, una nueva relación que es la esencia misma del ser humano, siempre sociable y amigo de la comunidad.

Seguiremos por la senda del progreso por el bien de la radio afición, de nuestros semejantes colaborando con las autoridades en lo que sea menester, en especial ante las catástrofes. El futuro lo construiremos todos juntos por el engrandecimiento de la Radio afición Penquista.